Los lentes de contacto son una excelente alternativa a los lentes de armazón, pero requieren cuidados específicos que muchas personas desconocen. Errores en su uso pueden causar infecciones serias.
Nunca duermas con lentes de contacto. Aunque algunos lentes están aprobados para uso nocturno, la práctica general de dormir con lentes aumenta significativamente el riesgo de infecciones corneales. Las bacterias se multiplican en el ambiente cálido y húmedo bajo el lente durante el sueño.
Lávate siempre las manos antes de manipularlos. Usa jabón sin fragancia y sécate bien con una toalla limpia antes de tocar tus lentes. Las bacterias de las manos son una causa común de infecciones oculares.
Nunca uses agua del grifo. El agua de la llave puede contener Acanthamoeba, un microorganismo que causa una infección ocular muy grave y difícil de tratar. Usa siempre solución para lentes certificada.
Reemplaza los lentes según indicación. Los lentes diarios son para un solo uso. Los quincenales se reemplazan cada 2 semanas aunque no los hayas usado todos los días. Usar lentes más tiempo del indicado aumenta el riesgo de depósitos proteicos que irritan el ojo.
Limpia el estuche correctamente. Enjuaga el estuche con solución para lentes (no agua), déjalo secar boca abajo sobre una superficie limpia. Reemplaza el estuche cada 1-3 meses.
Señales de alarma: Si sientes dolor, ojo muy rojo, sensibilidad a la luz o visión borrosa que no mejora al quitar el lente, retira los lentes inmediatamente y consulta a un optometrista o médico. No esperes a ver si mejora solo.
Nadando o duchándote: Retira los lentes antes de ducharte, bañarte o nadar. El agua (especialmente de piscinas y el mar) contiene microorganismos que pueden quedar atrapados bajo el lente.
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